La cerámica de Teruel

Históricamente, la cerámica ha sido un material muy presente en la fabricación de diversos objetos de uso cotidiano. El territorio turolense cuenta con ejemplares procedentes de diferentes yacimientos de época prehistórica, celtíbera o romana, que actualmente constituyen parte importante de los fondos del Museo Provincial de Teruel, además de formar parte en otras colecciones.

urna funeraria recortada
Urna funeraria (s. IV a.C.) Foto:  José Mª Espallargas Herrera. Archivo del Museo Juan Cabré

 

Merece especial atención la denominada cerámica decorada, realizada por mano mudéjar y que presenta un vidriado de barniz de estaño blanco sobre el que destacan motivos pintados en verde y morado. Esta producción heredera de la tradición musulmana proveniente de núcleos como Albarracín,  incluía una gran variedad de tipologías y formas con funciones diversas como las vajillas de mesa, elementos de adorno, útiles de uso religioso y azulejerías. Estas últimas adquieren gran protagonismo con piezas monocromas en la arquitectura mudéjar turolense, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1986 y que actualmente constituyen uno de los hitos más destacables de la capital.

san martín

Torre de San Martín, Teruel (s. XIV). Archivo del Gobierno de Aragón

 

La cerámica decorada arranca en los siglos XIII y XIV, producción que fue interrumpida en el año 1610 con la expulsión de los moriscos aragoneses. Este hecho marcó un cambio de época, lo que implicó que los alfareros mudéjares fueran sustituidos por artífices cristianos, especialmente catalanes y castellanos, que llegaban a la capital para hacerse cargo de la producción. Estos otorgaron una nueva estética más moderna y europea, como la introducción del azul de impronta levantina que se impuso a la anterior más hispana.

Sin embargo, lo que otorga especial interés a la cerámica turolense es que, a diferencia del resto de la producción aragonesa, aquí se mantuvieron reminiscencias de la cerámica mudéjar precedente, manteniendo sus características propias en sus formas, colores y decoración.

La decadencia de la cerámica decorada tiene lugar a finales de siglo XIX, momento en el que compite con la producción industrializada. No obstante, estos procesos industriales no acabaron con las formas tradicionales de la artesanía turolense, ya que con posterioridad y hasta nuestros días se ha producido una recuperación de las formas tradicionales de esta artesanía por parte de algunos talleres.

Tuvo lugar una especie de renacimiento que vino dado en el primer tercio del siglo XX, en el que coleccionistas y anticuarios prestaron mucho interés por la cerámica tradicional policroma turolense. La Escuela de Artes y Oficios de Teruel participó activamente en la restauración de las antiguas técnicas alfareras y aparecieron nuevos artistas en la provincia como Teresa Jassa Case en Calaceite o Domingo Punter Loscos y los Hermanos Górriz en Teruel.

El legado cerámico se ha ido conservando hasta nuestros días, hasta tal punto que en la actualidad todavía se encuentran talleres de ceramistas que continúan elaborando nuevas piezas, continuando con la tradición y luchando por mantener con vida la herencia del pasado cerámico turolense.

taller

Taller de los Hermanos Górriz, Teruel. Fuente: Fundación Ollerías Siglo XXI

 


Referencias:

 

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